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Nº1028: Siete Colores y la conservación de su hábitat; altas temperaturas en la región, hace que el lago Uru Uru también agonice, 2-2-18

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Nº1028: Siete Colores y la conservación de su hábitat; altas temperaturas en la región, hace que el lago Uru Uru también agonice, 2-2-18
Lago Uru Uru
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El siete colores y la conservación de su hábitat

El siete colores (Tachurisrubrigastra) es una pequeña avecita, como su nombre indica su plumaje tiene siete colores, los colores varían entre 8 a 9 colores según la subespecie. Esta ave  mide 10,5 cm pertenece a la familia Tyrannidae (Araya y Millie, 1992). Especie de colores brillantes y muy llamativo, solitario o en parejas, escurridizo casi siempre en movimiento buscando su alimento entre los juncales (Araya y Millie, 1992).

El siete colores está asociada a los humedales altoandinos, tiene preferencias de hábitat especialmente entre los parches de totorales (Schoenoplectuscalifornicusvar. totora). Es de pequeño porte y saltarin, que emite un sonido de “triutu, triutu tu tutu”. (Rocha, et al., 2002). No es endémica, es decir, tiene una distribución en otros países como Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Chile y Perú.  En nuestro país habita lagunas o lagos de tierras altas en los departamentos de LP, CO, OR, PO entre los 2600 a 3800 m. (Rocha y Aguilar, 2008).

Cumple una gran función ecológica, es una especie controladora de plagas, en este caso a los insectos voladores (Rocha y Aguilar, 2008).

Junto con esta especie cohabitan otras 88 especies de aves, de las cuales 44 son de hábitos acuáticos en los lagos Poopo y Uru Uru (MMAyA, 2015). Entre las aves acuáticas y asociadas a la misma están varias especies de patos, las hermosas pariguanas o flamencos, zambullidores o chullpurunkus o también llamados keñocoas, garzas o huacos, cigueñelas, gaviotas, caitis, lequeleques, wallatas, pukupukus, miles de avecitas que visitan temporalmente el humedal como ser los muyumuyus, playeritos o chulchus.

Los lagos  Poopó y Uru Uru son humedales  considerados como Sitios Ramsar en nuestro país nominados en el año 2002, son sitios de gran importancia Internacional para la conservación de hábitats acuáticos y la supervivencia de fauna, flora y culturas milenarias que se asientan alrededor de éstos sitios.

Según MMAyA (2015) la Convención Ramsar promueve la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos, está conformado por 168 países, en los cuales se han designado 2186 sitios Ramsar. Bolivia forma parte de este acuerdo desde el año 1990. Actualmente en nuestro país se han declarado 11 sitios Ramsar que hacen un total de 14.8 millones de Has. Entre los humedales altoandinos tenemos los Lipez (1) en Potosí, la Cuenca del Tajzara (2) en Tarija, los lagos Poopó y Uru Uru (3) en Oruro y Lago Titicaca (4) en La Paz (transfronterizo con la república del Perú); en la Amazonia de Bolivia en el departamento de Beni están tres sitios ríos Matos (5), Yata (6) y Blanco (7), en el sudeste del territorio boliviano se encuentra Palmar de las Islas y Salinas de San José (8), los Bañados del Izozog y el Rio Parapeti (9) y Laguna Concepción (10). Finalmente el Pantanal (11) que es el humedal de agua dulce más grande del mundo. MMAyA (2015)

A pesar  de los esfuerzos de conservación en estos últimos años para el humedal Poopó y Uru Uru, no se han tenido buenos resultados, actualmente el lago Poopó está en peligro de desaparecer, siendo que el espejo de agua aparece y desaparece anualmente,  algunos pronostican que este sitio se convertirá en un salar, otros sin embargo indican que ya hace varios años ocurrió este fenómeno de desaparecer, pero volvió a recuperarse en los siguientes años. Es así que nuestro patrimonio natural está sujeto a los efectos de los cambios climáticos y  efectos antrópicos que en gran parte somos responsables en provocarlos.

Es preocupante la falta de apoyo gubernamental para recuperar estos sitios que son muy importantes por las funciones ecológicas, valores y atributos especiales que tienen. Es urgente poder actuar con políticas de manejo y gestiones efectivas para la recuperación de estos humedales y de otros cuerpos de agua de nuestro país.

Magali Vargas Canaviri
Eco Mujeres - CEPA

Carmen Quiroga Oropeza
GCFA



 

ALTAS TEMPERATURAS EN LA REGIÓN,

HACE QUE EL LAGO URU URU TAMBIEN AGONICE

Los orureños, bolivianos y una buena parte del mundo a través de la prensa internacional, sabe que desde el 2014, nuestro patrimonio natural como son los lagos Uru Uru y Poopó, sufren una lenta agonía por causas tanto naturales (Cambio Climático) como por las actividades antrópicas (contaminación por la minería).

Al presente, si bien hay una que otra iniciativa por mejorar la situación de ambos lagos por parte de las autoridades pertinentes, lo cierto es que esos escasos esfuerzos, son totalmente insuficientes ante los distintos factores que amenazan con acabar con una buena parte del ecosistema de nuestros emblemas naturales.

El 30 de noviembre del año 2017, ante la alarmante preocupación por parte de los dirigentes de las cooperativas pesqueras del lago Uru Uru fue alarmante, se ingresó al sector de Pumpulaya, en un recorrido hacia la “parte profunda”, a unos 20 - 30 minutos, evidenciamos que en la parte céntrica la profundidad apenas llega a 70 centímetros y en algunos casos a 80 cm de profundidad.

Germán Calizaya y Marco Calizaya pesqueros de la cooperativa: “Pumpulaya Lmtd”, añorando buenos tiempos del lago, mencionaban que la profundidad llegaba de 1,60 a 1,80. “…entonces era pues lindo, sacábamos un pejerrey de 1 kilo y medio, había, mucho huevo, pato, pisak’a, y otras especies de aves…” y con pesar reflexionaba: “¿dónde habrán quedado esos tiempos no…?”.  Más adelante los Calizaya, siempre en tono de reflexión, mencionaban que son: siete (7) cooperativas, con aproximadamente 180 socios, los mismos que viven de la pesca en el lago. “…Ahora donde iremos, qué haremos?”, rumoreaban.

Para el mal de sus males,  personeros del Servicio Departamental de Agricultura y Ganadería (SEDAG) entregaron de forma oficial al Presidente de la Central de las Cooperativas Pesqueras del Lago Uru Uru, Sr. Claudio Calizaya, la “resolución” que prohíbe de forma terminante, el ingreso de los pesqueros al lago.

En medio del lago Calizaya, expresaban: “…si no reglamentan el uso del caudal del río Desaguadero, si los regantes desvían las aguas cuando quieren y donde quieren, …¡esto se seca!!!.   : “Si no hay agua, no hay vida…así de simple es la vida, no queremos que nos pase como al lago Poopó, si podemos contar con una Ley Nacional sobre el agua mejor…”

Prosiguiendo con la conversación, como queriendo defenderse de la citada “Resolución”, sentenciaban: “Ahora es tiempo…podemos aprovechar el pejerrey y el carachi que aún queda. Pero si no nos dejan entrar y el lago se seca con todas las especies en su interior, será de responsabilidad de la Gobernación de Oruro”.

Frente a este panorama, cerca al medio día del 30 de noviembre de 2017, dirigiendo la mirada una y otra vez al firmamento, los hermanos Calizaya y los técnicos del CEPA pedíamos que llueva. Y que llueva cuanto antes.

Clemente Paco Huanca
Unidad de Justicia Socio Ambiental - CEPA

 

Última actualización el Viernes 16 de Febrero de 2018 15:20  

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