N°1137: DE ÁREAS PROTEGIDAS A ÁREAS DESPROTEGIDAS: LA DURA REALIDAD DE ORURO

Este 4 de septiembre se recuerda el Día Nacional de las Áreas Protegidas, (Decreto Supremo Nº 28315 del 26 de agosto de 2005), cuyo objetivo es el de promover conciencia sobre la importancia de estos espacios que resguardan gran parte de la biodiversidad, así como el patrimonio cultural, histórico y arqueológico del país.

El departamento de Oruro, por su gran riqueza natural y cultural, se convierte en un territorio estratégico para la conservación de ecosistemas altoandinos. En este marco, las áreas protegidas cumplen un papel esencial: preservar la biodiversidad, proteger las fuentes de agua, conservar paisajes emblemáticos y resguardar la memoria cultural de las comunidades. Cuenta en su jurisdicción con una sola área protegida de gran relevancia: el Parque Nacional Sajama, creado en 1939 y considerado la primera área protegida del país. Este parque conserva ecosistemas únicos dominados por nevados, bofedales y bosques de queñua, albergando especies emblemáticas como la vicuña, el suri y diversas aves altoandinas. Su importancia trasciende el ámbito local, pues contribuye al equilibrio ambiental del altiplano y se ha convertido en un verdadero símbolo de la identidad orureña.

En el ámbito departamental y municipal se registran iniciativas de conservación. Entre las más conocidas están el Refugio de Vida Silvestre Huancaroma y el Patrimonio Nacional y Reserva Ecológica del Lago Poopó, ambos con un rol crucial en la protección de humedales y ecosistemas acuáticos. Asimismo, el municipio de Oruro ha reconocido oficialmente dos áreas de interés, como Patrimonio Cultural y Paisajístico “Arenales de Cochiraya y San Pedro” y la Reserva Natural y Deportiva “Cerro Viscachani”, que buscan preservar espacios naturales cercanos a la ciudad y, al mismo tiempo, promover el turismo y la recreación.

Recientes evaluaciones del municipio han identificado un conjunto más amplio de espacios que requieren protección. En total, se han registrado al menos once áreas protegidas más de las señaladas, entre ellas las Serranías de Oruro, Cerro Santa Bárbara, San Felipe, Quri Kancha, Monumento Natural El Sapo, Cerros Rumy Campana I y II, Cerro Cerrato, la zona Corazón de Jesús, Capachos, El Cóndor y la llamada Cabeza de la Víbora. Aunque muchas de ellas no cuentan aún con una gestión consolidada, representan un esfuerzo importante de la sociedad orureña por salvaguardar sus paisajes y ecosistemas.

Sin embargo, el panorama actual es preocupante. Los parques nacionales y áreas protegidas no han mostrado mejoras en los últimos años: persisten las carencias de infraestructura, la falta de presupuesto suficiente y la drástica disminución de guardaparques. Aún no existe claridad sobre cuántas y cuáles son oficialmente las áreas protegidas, patrimonios o reservas en el departamento y, peor aún, a nivel municipal. Mientras tanto, se otorgan autorizaciones para actividades mineras, pero se restringen las iniciativas comunitarias de emprendimiento sostenible. Peor aún, quienes denuncian o reclaman son amedrentados o perseguidos judicialmente.

En conclusión, en Oruro, enfrentamos la constante amenaza de desproteger nuestras áreas protegidas.

Norma Mollo Mollo

Coordinadora Departamental LIDEMA-CEPA